Las preguntas son: por qué usamos luces roja y verde en los semáforos y por qué roja y azul en las señales de policías. En el de los policías se manejan algunos argumentos que, en realidad no son correctos, como se demuestra en el de los semáforos.
Me parece interesante darse cuenta de que este tipo de preguntas no tienen respuestas definidas, y mucho menos simples. La idea de la casualidad histórica que se queda congelada por la costumbre es muy real, aunque nos guste poco. Como dice al final del vídeo Joe (el de los semáforos), nos gustan historias más cerradas, con respuestas más científicas, pero demasiadas veces las inventamos, las añadimos a posteriori para embellecer el relato.
Bueno, dejo los vídeos directamente y que cada uno juzgue
Un dispositivo común, aparentemente sencillo, pero que como todo tiene una historia. Una historia en la que hay genialidades y fracasos. Y una cosa que merece la pena recordar de vez en cuando, ¿cuanta inteligencia hay detrás de cada pequeña cosa del día a día. Quien dice inteligencia dice trabajo, regulación, controles, etc.
Todos tenemos la experiencia de que hay huevos con yemas de un amarillo muy intenso y otras de color más pálido. Tenemos la tendencia a pensar que unas son mejores que otras, siempre las más oscuras mejor. ¿En qué sentido? un poco en todos, en realidad, más sabrosas, más naturales, de gallinas más felices... Pero la realidad es que no. En el vídeo que dejo más abajo se explica con mucho detalles.
Pero si no son mejores ¿por qué nos lo parecen? En el vídeo se apunta una razón evolutiva: utilizamos diferentes indicadores (colores, texturas, olores, sonidos, etc.) como proxis de la calidad de los alimentos, o al menos de que no van a ser poco saludables. Seguramente es la razón principal, pero sea como sea se ha estudiado mucho la relación de multitud de variables en la percepción de la comida. Experimentos en los que se pregunta a comensales por su experiencia ante los mismos alimentos pero en platos distintos, distintos cubiertos, mesas, sonidos, colores del mantel, y mil cosas más. A ese campo de investigación se le ha dado en llamar "Gastrofísica".
Charles Spence es uno de los pioneros (si no el inventor) de este campo de investigación y escribió un libro interesantísimo hace unos años titulado, como no, "Gastrofísica, la nueva ciencia de la comida" (enlace al libro en Amazon). Para un vistazo rapidísimo del tema, AQUÍ hay un artículo breve con 7 pinceladas.
El color de la yema del huevo, como el del salmón, serían ejemplos de gastrofísica, y se gestionan industrialmente añadiéndole cosas al alimento de aves y peces de forma que se selecciona el color con extremo detalle.
Pero bueno, ya vale de rollo y al vídeo:
Y ya que hablamos de huevos, sobre su cáscara hay también una curiosidad controvertida: en unos países se refrigeran y en otros no. Este asunto lo cuentan el vídeo enlazado AQUÍ